Un blog centrado en la reflexión crítica sobre el acontecer mundial, pero haciendo énfasis en la estructura narrativa poética. Un blog donde se busca acariciar al lector con lecturas ligeras y de fácil acceso comprensivi sin abandonar la rigurosidad linguística.
Siempre he admirado las normas cotidianas de la gente que vive en el campo, son personajes con una organización comunitaria y familiar muy sui géneris. Mis abuelos maternos fueron campesinos natos, vinieron a vivir en la Ciudad por motivos bien conocidos por todos: oportunidades de trabajo y estudio que las grandes zonas rurales no tienen. Mi sabia abuela se sentaba conmigo a echarme los cuentos más inverosímilies del campo o lo que ella llamaba el caserio. Siempre me gozé cada una de esas historias, pero uno de los ejemplos vivenciales que admiré y traté por larguísimos años cumplir al pié de la letra fué: LA PUNTUALIDAD. Mi abuela decía que ellos nunca necesitaron reloj, que esos artefactos de lujos lo que hizo fué pervertir el uso del tiempo y la irresponsabilidad de quienes hoy conviven stresadamente en nuestro planeta. De mis abuelos siempre heredé valores sólidos; de mi abuelo el hábito de leer periódicos todos los dias y de mi abuela la búsqueda insaciable e incansable de la responsabilidad y la puntualidad. Levantarse a las 5 es una muy buena costumbre, hoy la inseguridad no me permite lo que hacía mi abuela: salir a la limpiar la calle del frente y regar las plantas, hoy yo lo sustituyo por leer la prensa digital y religiosamente saborear el café. Durante muchos años y aún todavía en lo posible intento ser puntual , y digo intento porque el espacio externo nunca me pertenece en su totalidad y son otros agentes quienes torpedean mi sabia costumbre de ser puntual. Trabajé a muchos kilometros de la Ciudad y siempre llegué a mi espacio laboral media y hasta una hora antes, hora que me permitía preparar mi salón de clases, la oración diaria y esperar a mis niños a la puerta del colegio. Hoy hemos colapsado en las cotidianidades, es un valor nuevo del Venezolano llegar tarde y es un círculo vicioso que nos resta eficiencia y eficacia organizacional. La puntualidad es un valor individual y debe ser una norma social, países como Suiza y Dinamarca colocan multa a sus ciudadanos que lleguen impuntual a sus trabajos, para estos países un segundo es un tiempo respetado, creo fervorosamente en la puntualidad, ser puntual es el respeto por el otro, es una acción individual de compromiso y responsabilidad. Hoy en día es una MALA COSTUMBRE llegar trade a las asignaciones, tan costumbre se hace que siempre se organiza un evento y se inicia una hora después porque todos llegan tarde, hay gente que llegan tarde por la idiota costumbre de hacerse notar y llamar la atención, quien llega tarde IRRESPETA a quien llega puntual, quien llega tarde mancilla el tiempo del otro, quien se acostumbra a ser impuntual se burla descaradamente de quienes organizan y planifican con mucha antelación un evento, van echando por la borda la bondad de quien trabaja laboriosamente para ser eficientes y exitosos. En un segundo se puede salvar una vida, que peligroso ser convierte un bombero y un médico si está acostumbrado a ser IMPUNTUAL, que poco ejemplo y modelaje es un MAESTRO IMPUNTUAL, que desconsideración es un PRESIDENTE IMPUNTUAL y que descortés es una novia o novio a la puerta de la iglesia impuntual. Hay que otorgarle valor a la puntulaidad como conducta individual y norma social, los grandes emporios económicos del mundo son países de puntuales, hoy en día hay muchos elementos para hacernos impuntual, pero debemos tomar conciencia y convertirnos en MILITANTES DE LA PUNTUALIDAD, soldados del tiempo y demostrar que un pueblo que respeta la puntualidad es un país que se encamina hacia el crecimiento y el desarrollo armónico integral.
LIC. CAROL CAMACHO